UASLP UASLP
Omitir vínculos de exploración AlumnoDocenteTrabajadorEgresado
  
San Luis Potosí, S.L.P., México miércoles, 17 de marzo de 2010 Inicio de sesión

Omitir vínculos de navegación
 





SEP - ANUIES
 

Antecedentes

Los  orígenes  de la  Universidad como tal,  es decir, como institución de enseñanza superior,  se  remontan al  2  de  junio de 1826,  fecha en que se inauguró el Colegio Guadalupano Josefino,  fundado  por  el  Pbro.  Dr.  D.  Manuel  María de Gorriño y Arduengo, con el efectivo e incondicional apoyo del gobernador D. Ildefonso Díaz de León.   Este  Colegio  incluía  en  su  programa  de  estudio  la  enseñanza  media (Humanidades)   y   las  cátedras  de  Filosofía,    Teología  y  Derecho   (enseñanza superior), y siete años después, la de Medicina. Mas no se encontraron profesores para ella. Por las frecuentes asonadas y avatares políticos, el Colegio varias veces suspendió las clases. Manuel José Othón describió algunas de esas suspensiones -en 1869 y 1872- en su relato "Recuerdos del General Martínez".

El  9 de agosto de 1855,  erigida  ya  la  diócesis de San  Luis Potosí,  el Gobierno del Estado,  de  quien  dependía  el  Colegio,  lo entregó  al  primer  Obispo de San  Luis Potosí,  Dr.  D.  Pedro  Barajas,   quien  lo elevó a la categoría de Seminario Conciliar Guadalupano  Josefino.   Así  se  formalizaron las cátedras de  Humanidades  y   las   superiores  de  Filosofía,   Jurisprudencia  y  Teología,   únicas que por entonces se pudieron sostener. Pero continuó abierto a toda clase de jóvenes.

A consecuencia de las leyes de Reforma, tanto el edificio como todos los bienes del Seminario  Conciliar  Guadalupano  Josefino  fueron  confiscados.   No se clausuró, prosiguió  sus tareas en casas  particulares.   Más tarde se estableció en un edificio que  se  fue  construyendo  poco a poco  en  la  manzana  de  las  calles de  Madero, Independencia e Iturbide. Tanto este edificio como todos sus bienes, incluyendo la biblioteca y el observatorio astronómico, fueron confiscados durante la Revolución.

En la escuela anexa y en la preparatoria del Seminario cursaron sus estudios muchos jóvenes  de  aquella  época,  como  Manuel  José Othón,  Francisco de Asís  Castro, Manuel  Herrera y Lasso,  y D. Primo Feliciano Velázquez, al igual que otros, toda la carrera de Leyes. En el Instituto Científico y Literario sólo presentaban los exámenes finales. El   Colegio   Guadalupano   Josefino,  a  pesar   de   las   inquietudes  políticas,  creó conciencia   respecto  de  la educación media y superior. Para noviembre de 1847 los profesores Nicolás  Sinnot  y  Vicente Touset anunciaron la apertura de su "Colegio Científico y Comercial",  en el cual impartirían,  además de las materias tradicionales, las de los idiomas Inglés y Francés, Teneduría de Libros, Agrimensura y Náutica.

En junio de 1855,  cuando ya se había decidido la entrega del  Colegio  Josefino a  la Mitra,  el  benemérito  educador  alemán  Guillermo Rode,   quien  había  dirigido   el Colegio  Científico de  San  Luis  Gonzaga,  de la  ciudad  de  México,  abrió  aquí  el Colegio de San Anastasio. A fines de 1855 solicitó el apoyo del Gobierno ya que no había   "en el  Estado un instituto  de  educación  secundaria,  pues el único Colegio que existía se convirtió en Seminario Conciliar".  El  contar ya con otras opciones de enseñanza  media,  además  del  Seminario,  y  la necesidad  de  ampliar  la  enseñanza  superior  a  las  ciencias  técnicas,   produjo el decreto del gobernador Vicente Chico Sein, del 2 de agosto de 1859 -fecha en que se publicó por bando-,  que creó el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí  y cuyo director sería el Pbro.   D.  Mariano  Saldaña.  Se instalaría en el exconvento de San  Francisco.  Las  circunstancias  de entonces  impidieron  la  realización  de este proyecto.

Dos años después,  el 23 de mayo de 1861,  destituído ya el   Sr. Chico  Sein  por  la locura  que  lo  llevó  a  la  tumba,  su  sucesor  el  gobernador  Sóstenes  Escandón inauguró dicho Instituto y confirmó al Sr. Pbro. Saldaña en el puesto de director del mismo.   La  nueva  institución  ocupó el  edificio  y  bienes,  inclusive  la  biblioteca, enriquecida con la confiscación de las otras bibliotecas conventuales del Seminario Conciliar  Guadalupano  Josefino.  A  falta  de una  ley  de  instrucción  superior,  se aplicó el mismo plan que seguía éste.  Al  siguiente año el Congreso local expidió la ley sobre instrucción superior.

En  1867  la  Legislatura  reformó  la  Ley  de  Estudios  Secundarios  y  Ejercicio  de Profesiones  en  lo  tocante  a  las  carreras  de  Abogado  e  Ingeniero  de  Minas  y Topógrafo.  El  reglamento  interior  del  instituto,  de  mayo  de  1869,  incluye  los estudios  de  Jurisprudencia,  Minería,  Ingeniero  Topógrafo,  Ingeniero  Geógrafo, Ensayador , Apartador y Beneficiador.

Las  diversas  materias  de  Ingeniería  se  estructuraron  en  1871,  año  en  que  se estableció  formalmente  esta  carrera  y,  en  1878  la  de  Farmacia.  En  1887,  la  de Obstetricia y Flebotomía; pero en ésta sólo se graduó un alumno.  En 1877 se  proyectó la construcción  del  edificio para la Escuela de Medicina y aún se  adquirió el  terreno  en el  recién  urbanizado  Barrio  Nuevo,  esquina  de Arista e Independencia;  mas  el  proyecto  no se llevó  a  cabo.  En  cambio,  se  abrieron  la Biblioteca Pública y el Observatorio Astronómico, además del Museo. Para aquellos se compraron libros y equipo en Europa.  Durante   la   Revolución   se  vio  afectada  la  vida  del  Instituto.  Varias  veces  se suspendieron   las  clases;   las  de  Ingeniería,   definitivamente;   la  biblioteca   fue cambiada de lugar y aún se le embodegó en un anexo del Teatro de la Paz, luego que el Gral. Gabriel Gavira condenó a la hoguera los fondos antiguos, acción que evitó el director  D.  Antonio   F.  Alonso.   El  13  de  enero  de  1914  se  decretó   la   fusión del Instituto y la Escuela Normal del Estado.

El  internado  del  Instituto, abierto en 1869,  se cambió  en  1895 al  local construido  por el Gral. Díez Gutiérrez en el segundo patio. Fue clausurado definitivamente en 1915.

El 10 de enero de 1923 el gobernador Rafael Nieto dio el decreto núm. 106, por el que se  estableció  la Universidad de San Luis Potosí, integrado por las "facultades" que formaban  el  Instituto  Científico  y Literari Preparatoria, Medicina, Jurisprudencia, Comercio  y  Química.  Incluía,  además,  el  Hospital  Civil,  "por lo que respecta a la parte  técnica   y   docente",   la   Biblioteca   Pública   del   Estado,   el   Observatorio Meteorológico y la "Dirección de Educación en su Normal".

Sin embargo,  la  ley expedida  el 23 de  febrero de 1934  no la llamó Universidad sino que  volvió  al  término  anterior "Instituto  Científico  y  Literario Autónomo de San Luis Potosí".  También eliminó el término rector y lo suplantó por el de "director del Instituto".

El Plan de Estudios de 1939 incluía las escuelas: Secundaria, Preparatoria, Derecho, Medicina, Ciencias Químicas, Comercio y Administración, Enfermería y Obstetricia y  estudios  de Ensayador Metalurgista.

En  junio de 1939 se  trató en vano de recuperar el edificio que se inició en 1923 para Biblioteca  y  que luego la Cámara Nacional de Comercio concluyó y  tomó como su sede. Entonces se compró una casa contigua a la Universidad y allí se construyeron los locales para la Biblioteca, abajo,  y el Auditorio, arriba.  Esta obra fue inaugurada el 19 de junio de 1942.

En  1949  se  expidió  el  Decreto  No.  53  con  la  Ley Orgánica del Artículo 100 de la Constitución   Política   del   Estado  de  San   Luis   Potosí,   la   cual  determina  a  la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, como hoy se concibe.

El ascenso del  Dr. Manuel Nava Martínez  a  la  Rectoría de la Universidad significó un cambio radical y trascendental en la vida de ésta. Innovó los planes de estudios, cambió  los  textos  obsoletos,  contrató  profesores  de  tiempo completo,  logró  un subsidio especial por parte del Gobierno, aumentó los ingresos, que por primera vez superaron el millón de pesos,  inició la construcción de las Escuelas de  Medicina  y Leyes,   fundó  la  Facultad   de  Humanidades  y   algunos  institutos,  como  el   de   Investigación de Zonas Desérticas y recuperó el edificio de la Biblioteca. Todo esto trajo  consigo  un  cambio  total  en  la  enseñanza  superior  y  en  la  investigación científica.

Así se dió una expansión insospechada. Las escuelas y departamentos crecieron y hubo que buscar otros espacios, al par que se fundaban nuevas escuelas.